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Human Forum 2017

We are pleased to announce that GSM Barcelona is going to held HUMAN FORUM at the beginning of July 2019. The participants come from different parts of the world to discuss on topics that relate to the problems of human being.

El Derecho a la Felicidad, mientras vivimos

Dentro de un mes se cumplirán cien años del  inicio de la primera guerra mundial que estalló el 28 de julio de 1914. Lo que entendemos por  Fin del Mundo, llamado pralayä por la tradición shivaita, es un acontecimiento ineluctable que experimentan todos los seres humanos. Se manifiesta de tres maneras. La primera, la destrucción provocada (naïmittikä), afecta a todos los seres vivos de la tierra, ocurre al final de ciclos determinados, y puede ser accidental o provocada. La segunda, la destrucción natural (prakrïta), afecta al universo entero: la materia, el espacio, el tiempo cesan de existir. La tercera destrucción es llamada inmediata (atyantikä) y se refiere a la liberación del individuo para el que el mundo aparente cesa de existir.

El ser humano no puede hacer nada por impedir el Fin del Mundo, pero es libre  de anticiparlo en cualquiera de las tres formas en que éste se produce.  La primera guerra mundial  es la demostración más clamorosa de cómo los seres humanos decidieron anticipar la llegada del Fin del Mundo. No ha sobrevivido nadie, ni siquiera los que salieron con vida de aquel conflicto en el que perecieron más de nueve millones de combatientes,  y ocho millones de víctimas civiles, sin contar los más des 22 millones que murieron por la gripe llamada española.

Se vieron involucradas todas las grandes potencias industriales y militares de la época, movilizadas en dos alianzas opuestas: la Triple Entente (Reino Unido, Francia y el Imperio ruso, a los que se unieron Italia, Japón y Estados Unidos, que formaron el grupo de los Aliados), y las Potencias Centrales (el Imperio Alemán y Austria- Hungría, con el Imperio Otomano y Bulgaria). Setenta millones de militares se extendieron en los frentes del conflicto. Tras el fin de la guerra cuatro grandes imperios dejaron de existir, el alemán, el ruso, el austrohúngaro y el otomano.

Cambió el mapa de Europa y de buena parte del mundo. La gran guerra destruyó el mundo moderno y creó las condiciones para otra guerra mundial de características  todavía más apocalípticas. La capacidad destructiva se dejó sentir no sólo en los horrores de la guerra termonuclear y en el arrasamiento de ciudades por las bombas incendiarias y asfixiantes, sino en el anuncio de que habría un conflicto todavía más aniquilador. En nuestros días, lo cotidiano es la guerra.

El aspecto cualitativamente más perverso de la Gran Guerra fue la inauguración de un periodo en el que ya no existiría la legalidad internacional ni el derecho de las gentes y de los pueblos, y en el que no sólo no se renunciaría a la diplomacia secreta sino que, todo lo contrario, las decisiones de los gobiernos se tomarían a espalda del conocimiento de los ciudadanos, y en contra de su voluntad y de sus intereses.

¿Qué ganancias obtuvo la especie humana de aquel conflicto y de los que le siguieron, incluidos los que se producen en nuestros días, como consecuencia de las guerras anteriores? Es bien sabido. Sólo hubo beneficios económicos para los grandes grupos que financiaron la guerra y alentaron una nueva tendencia en la economía mundial basada en la producción de armas y de sistemas de control planetario, a través del dominio del espacio.

Los soldados fueron movilizados en el nombre de la Libertad y del Progreso, con el pretexto de lograr un mundo más justo, pero no se logró ese propósito porque no era lo que se buscaba.

La Gran Guerra marcó el inició de una lucha global y frontal contra los principios contenidos en la proclama de Libertad, Igualdad y Fraternidad. Fue también el inicio del asalto a la Razón, la vuelta al Feudalismo. Fue el anuncio de la desaparición del proletariado industrial, de los artesanos y de los oficios que dejarían de ser la fuerza política más numerosa y organizada, para ser substituida, con la deslocalización industrial, por bolsas de trabajadores en condiciones muy parecidas a la de esclavitud: mujeres y niños en países de agudos contrastes entre la extrema riqueza y la pobreza total. Así ha surgido un nuevo proletariado sin posibilidad de promoción social alguna, y con el aumento de un “ejército laboral de reserva” que carece de posibilidades de incorporarse al trabajo.

El mundo no se libró de la guerra, sino que se multiplicaron por todo el Planeta. La desaparición de los ejércitos nacionales, sustituidos por los ejércitos profesionales y mercenarios, crea las condiciones para invadir ilegalmente otros países y para cometer violencias a espalda de las convenciones internacionales sobre crímenes de guerra.

Las sociedades son menos libres, menos justas, más desintegradas, no sólo no han avanzado sino que han retrocedido a niveles inferiores de degeneración completa en todos los ámbitos. La descolonización no construyó países libres sino más dependientes. África es un conjunto de Estados fallidos y América ha visto cómo grandes países como México, Venezuela, Argentina y Chile, que eran la esperanza y el futuro del continente se han convertido también en Estados en riesgo de desintegración.

Los países musulmanes que tenían todas las condiciones para ser un ejemplo de sociedades desarrolladas, en paz y brillantes son un remedo lastimoso de su pasado esplendoroso, dominados por castas que se han apoderado del alma de la nación.

¿Qué hacer? El ser humano, que no puede evitar la destrucción, posee la capacidad de elegir las formas de vida individual y colectiva que le permitan acceder a un derecho que le es inherente: la Felicidad. Esta es el resultado del equilibrio en el ejercicio de los derechos y las obligaciones; la consecuencia del acierto en la toma de decisiones. Como ser social, el ser humano puede aspirar a que la Igualdad en lo mejor, la Libertad en la consciente generosidad y la Fraternidad en el mismo destino humano, constituyan el marco de convivencia, para gozar del tiempo que dure nuestra estancia en este Planeta maravilloso.

Eliseo Bayo


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